De estudiante a profesor: Mis primeros 7 meses enseñando
Mis primeros 7 meses como profesor me enseñaron que, a pesar de las dudas, guiar a mis alumnos a la excelencia es mi mayor motivación. Mientras ellos crecen, yo también crezco.
Llevo ya siete meses como profesor universitario. Aunque parezca poco tiempo, ha sido suficiente para darme una perspectiva real de lo que significa estar de este lado del aula.
En mi etapa como estudiante de ingeniería (una faceta que, siendo sinceros, nunca termina, pues uno nunca deja de aprender), siempre tuve en mente la figura del profesor modelo. Conocí a docentes increíbles que forjaron en mí el deseo de enseñar si algún día se presentaba la oportunidad.
Durante estos meses he conocido a estudiantes de todo tipo: los sobresalientes, los preocupados, los que se mantienen en el promedio y aquellos a los que, francamente, no les interesaba mucho la materia de Programación I. Sin embargo, en cada clase y ante cada duda, he puesto todo mi empeño y dedicación para asegurar que comprendan el tema. Por más pequeña que sea la duda, para mí no existen las preguntas tontas, sino personas buscando aprender y superarse cada día.
Hoy, varios de ellos se han acercado a darme las gracias. Me comentaron que en otros cursos no lograron entender con los profesores asignados o que sentían que faltaba claridad en las explicaciones. Al escuchar esto, uno podría caer en el prejuicio de pensar: "Son jóvenes, seguro no prestaron atención". Pero luego recuerdo que yo también viví esas experiencias, y reconocí en ellos esa misma mirada que yo tenía cuando sentía que realmente estaba aprendiendo y avanzando.
He de confesar que varias veces sentí que no estaba dando la talla. Pero al ver la gratitud y la evolución de mis alumnos, me siento profundamente feliz de poder contribuir en la formación de los futuros profesionales de la ingeniería de computación. Son mis próximos colegas, y mi mayor deseo es que se conviertan en profesionales de bien, capaces de superarnos a cada uno de nosotros. Después de todo, para eso estamos: para guiarlos hacia la excelencia.
Gracias a mis alumnos, hoy tengo el ánimo y la motivación de seguir impulsando su desarrollo. Porque he comprendido que mientras ellos crecen, yo también crezco como profesor.
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console.log("Don't stop teaching");
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